La Unesco decidirá si la Casa Curutchet será Patrimonio de la Humanidad

  • AuthorAlejandra Rillo
  • Date 17 mayo 2016
  • CategorySin categoría

Es una de las 24 obras de Le Corbusier que seleccionó la Unesco como reconocimiento del estilo y el legado del genial arquitecto suizo. La historia de cómo un médico platense contrató al fundador del Movimiento Moderno para que le diseñara su casa.

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Finalmente en julio será oficial el anuncio de si la Casa Curutchet, en la ciudad de la Plata será Patrimonio de la Unesco junto con otras 24 obras de Charles Édouard Jeanneret-Gris (1887-1965), arquitecto y artista suizo-francés y padre del Movimiento Moderno , más conocido como Le Corbusier.

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La presidenta de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos,Teresa Anchorena hizo lo anunció hace unos días, durante la reapertura del Fondo Nacional de las Artes,la casa de Palermo Chico que fuera de Victoria Ocampo, obra de Alejandro Bustillo, en la que también tuvo participación Le Corbusier.

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La Casa Curutchet es la prueba más concreta de la intensa relación que Le Corbusier (LC) tuvo con nuestro país a lo largo de varias décadas a partir de 1930. En esta aparecen los 5 postulados de Le Corbusier -la planta baja libre, la casa sobre pilotes, la ventana alargada, la terraza jardín y la fachada libre (el frente se retrasa respecto de la estructura) que fueron los que dieron pie a una serie de procesos que darían origen al Movimiento Moderno.

Como todo hombre genial, el suizo tenía una personalidad especial. Su presencia en nuestro país dejó, además de esta obra, varios discípulos, una serie de proyectos urbanísticos y una cantidad de historias, intrigas y vínculos con personalidades influyentes del medio local.

La Curutchet se hizo conocida entre un público mas amplio porque fue el escenario de la película “El Hombre de al lado”. Para la ciudad de La Plata es un edificio emblemático del cual se sienten orgullosos, es como tener una obra de arte de nivel internacional exhibida en una de sus calles. Actualmente es el Colegio de Arquitectos de La Plata que la alquila a los herederos del original dueño, el médico Pedro Curutchet.

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¿Pero cómo llegó un médico platense a encargale una casa al más influyente arquitecto internacional de ese momento? Pedro Curutchet nació en las Flores (1901), un pueblo de la provincia de Buenos Aires. Era hijo de un herrero que lo envío a estudiar la primaria y la secundaria a la ciudad de La Plata, como pupilo a la Colegio San José. Muchos años mas tarde elegiría un predio cerca de esa zona para construir su famosa casa.

Curutchet se recibió y ejerció en Lobería pero no era un modesto médico de pueblo. Fue uninnovador en la técnica de la cirugía dental y tenía sus propias teorías sobre los instrumentales quirúrgicos, los que además diseñaba. Tenía un carácter irascible y rechazaba las instituciones, por lo que terminó atendiendo a sus pacientes y operando en habitaciones y consultorios que alquilaba en el pueblo. A fines de 1930 construyó su casa en Lobería. Amante de la arquitectura, la vivienda tenía vagas líneas modernas pero no era demasiado funcional. Como todo médico rural, su trabajo e investigación abocado a la cirugía dental no era valorado ni reconocido por el círculo médico de la ciudad de La Plata.

Curutchet era un apasionado del arte, amaba la música y visitaba La Plata y Buenos Aires para asistir a exposiciones y conferencias y desarrolló un interés y una sensibilidad especial por arquitectura moderna. “Lo mio, mis estudios son de estructura y de forma, aplicados al diseño de instrumental quirúrgico. Fijense que yo he hecho una cosa que es pariente de la arquitectura. Funcionalismo, forma estructura, tienen elementos básicos de la arquitectura. Quizás en mi había un arquitecto frustrado…”, admite Curuchet en un reportaje reproducido en el libro “La Red Austral, Obras y proyectos de Le Corbusier y sus discípulos en Argentina (1924 – 1965)”, de Jorge Francisco Liernur con Pablo Pschepiurca.

Con un enorme trabajo de investigación en cirugías ya consolidado aunque sin el reconocimiento de la academia médica, Curutchet decidió volver a la ciudad de La Plata y dejar Lobería después de 20 años. Era momento de mostrar en quién se había convertido, no solo era un médico y cirujano, también era un investigador y un hombre con fuertes vínculos en el mundo del arte. La casa que construiría en la ciudad de La Plata se convertiría en su intento de legitimación ante la comunidad médica y la sociedad platense.

Su casa debía representar elmismo espíritu vanguardista con él había construido su propia carrera, al margen de lo establecido. Si bien en un principio pensó en arquitectos locales también modernos como Jorge Ferrari Hardoy, o Antonio Bonet, un catalán que residía en nuestro país, finalmente prefirió al maestro de todos ellos y eligió al suizo-francés Le Corbusier. El 5 de septiembre de 1948 le envió el dossier con el encargo de una casa para un matrimonio con dos hijas, con un consultorio y una de sala de espera. El 7 de septiembre, LC aceptó el encargo.

Curutchet participó activamente en todas las instancias del proyecto, desde el diseño, la elección de los materiales y las terminaciones. Dentro de las condiciones de Le Corbusier estaba que la dirección de obra la hiciera uno de sus amigos y discípulos. Propuso cuatro y Curutchet seleccionó a Amancio Williams, quien honrado frente al encargo no cobró ni un centavo a lo largo de los 6 años que duró la obra.

El proceso de obra tuvo mil inconvenientes, desde económicos, constructivos y legales. La familia se mudó en 1958, y siempre se sintió viviendo en una especie de museo. Por ella desfilaba el público y los alumnos de la facultad que querían conocer de cerca la obra de Le Corbusier.

A pesar de todo el esfuerzo, trabajo, dinero, críticas y angustias que la casa le causó a Curutchet, nunca dejó de sentirse fascinado por la obra que había contribuido a plasmar. En 1957, le escribió a Le Corbusier: “La jerarquía de la obra fatigó los cerebros (…). El público general va comprendiendo cada vez mas esta obra que les pareció tan extraña al principio. Esta es “la obra de Le Corbusier”; me honra ser el propietario. Así lo digo y quiero que se repita. Usted puede hacer cualquier indicación que será cumplida y agradecida. Es y seguirá siendo su casa”.

Sin duda, Curutchet tenía razón y su aporte a la arquitectura argentina es inmenso. En julio esta casa platense será Patrimonio de la Humanidad y la Argentina tendrá en su patrimonio una de las 24 mejores obras de la inmensa producción que Le Corbusier dejó al mundo.

Fuente: La red austral, obras y proyectos de Le Corbusier y sus discípulos en la Argentina (1924-1965), Jorge Francisco Liernur con Pablo Pschepiurca, Colección Ciudades e Ideas, Universidad de Quilmes.