La etapa de diseño, que abarca el anteproyecto, el diseño funcional de las unidades y el proyecto ejecutivo, generalmente requiere un periodo de 4 a 8 meses, dependiendo de la complejidad del cálculo estructural vertical y la zonificación municipal.
En proyectos de inversión, este tiempo es crítico y es abordado por Estudio Rillo con el máximo rigor para garantizar la viabilidad y rentabilidad futuras del edificio.
Un diseño de edificio no es simplemente un plano estético; es una carpeta de documentación exhaustiva que debe incluir el detalle de las instalaciones complejas (verticales y horizontales), las especificaciones de seguridad, y los rigurosos cálculos estructurales necesarios para la altura.
El periodo de 4 a 8 meses se justifica por la profundidad de nuestro trabajo, que se enfoca en minimizar el riesgo inversor. Los primeros meses se dedican al anteproyecto y al estudio de impacto urbano, donde se define la densidad, la tipología de las unidades para maximizar la venta y la estética de la fachada.
Los meses siguientes se centran en el proyecto ejecutivo, donde el equipo técnico traduce la estrategia de inversión en documentación precisa, lista para la aprobación municipal y la cotización de ejecución. Este tiempo invertido en la planificación legal y técnica es el sello de nuestra solvencia, asegurando que el proceso de construcción sea ágil, previsible y se mantenga fiel al cronograma de time-to-market pactado con el inversor.
En proyectos de inversión vertical, los estilos de diseño que resultan más rentables son aquellos que combinan una estética moderna y atemporal con la máxima optimización de la planta. El diseño debe buscar una fachada que genere un impacto visual positivo para la venta, pero la clave funcional reside en la distribución interior de las unidades: optimizar los metros cuadrados vendibles, eliminar espacios muertos y maximizar la entrada de luz natural.
Nuestros arquitectos son expertos en ejecutar diseños que cumplen con las expectativas del mercado (ej. balcones amplios, amenities eficientes) y que, al mismo tiempo, resuelven los desafíos de la densidad urbana. Esto incluye la especificación de materiales que ofrezcan aislamiento acústico superior y carpinterías de alta prestación para la eficiencia energética del conjunto.
El diseño funcional es crucial: se enfoca en el flujo del usuario, la eficiencia de las áreas comunes y la facilidad de mantenimiento para el consorcio, lo cual se traduce en un mayor valor de reventa y de alquiler. La experiencia de nuestro estudio nos permite asegurar que la arquitectura de su edificio sea una herramienta activa de rentabilidad.
La orientación es un factor absolutamente clave y esencial en el diseño de cualquier edificio, ya que tiene un impacto directo y medible sobre la rentabilidad a largo plazo y la capacidad de venta de las unidades.
En Estudio Rillo, consideramos la trayectoria del sol y los vientos predominantes para asegurar el confort térmico de cada unidad, lo cual afecta directamente el costo operativo futuro de los propietarios y la eficiencia energética general del edificio. Los inversores saben que las unidades con mejor luz y orientación se venden más rápido y a un precio superior.
Un diseño inteligente basado en la orientación correcta minimiza la exposición directa al sol de la tarde (Oeste), evitando el sobrecalentamiento, y maximiza la luz natural en las áreas de estar y livings (Norte/Noreste). Esta planificación bioclimática no solo tiene un impacto positivo en las facturas de servicios del propietario final, sino que también es un argumento de venta poderoso en el mercado inmobiliario actual.
El análisis de orientación es parte integral de nuestro servicio y es un testimonio de cómo la solvencia técnica de Estudio Rillo se traduce en unidades con mayor confort y, por lo tanto, con un mayor valor de capitalización y menor riesgo de quedar vacantes en el mercado.
El costo del diseño de un edificio, más allá del estilo (moderno vs. tradicional), se justifica por la complejidad técnica que resuelve y la rentabilidad que habilita. Un diseño moderno ambicioso (con grandes fachadas de vidrio o voladizos) requerirá, en la fase de proyecto ejecutivo, una inversión superior en cálculos estructurales avanzados, estudios de ingeniería de fachada y especificaciones de materiales especializados.
Sin embargo, esta inversión se compensa largamente con la eficiencia y la reducción de riesgo en la ejecución. El diseño moderno bien planificado por Estudio Rillo optimiza el uso del espacio interior, permitiendo una mayor densidad y rentabilidad por metro cuadrado vendible. Además, al enfocarnos en la solvencia técnica, minimizamos los errores y las sorpresas estructurales costosas que suelen aparecer durante la fase de construcción.
Nuestro objetivo es que el diseño actúe como un seguro: la precisión técnica y el diseño de vanguardia aseguran que su proyecto de inversión se construya con eficiencia y se venda rápidamente en un mercado competitivo, maximizando el retorno de capital.